El segundo informe de indicadores de comunidades energéticas del Observatorio Energía Común recoge que en 2024 se incorporaron 200 nuevas Comunidades Energéticas en España, lo cual supone prácticamente un tercio de las existentes, consolidando su papel como figura esencial en la transición energética participativa y descentralizada del país. El 18% cuenta con instalaciones de autoconsumo en funcionamiento, evidenciando que los modelos de la tramitación de las instalaciones de autoconsumo colectivo no avanzan con la misma celeridad.
Los datos presentados reflejan que la cifra total de estas comunidades llega a 659 en todo el país. Este incremento pone de manifiesto la creciente importancia de estas iniciativas en la transición energética del país, así como un impulso estratégico y significativo hacia un modelo energético más participativo y descentralizado que contribuye a la soberanía energética de España. En este sentido, cabe recordar que estas figuras representan un paradigma emergente que empodera a la ciudadanía para que asuma un papel activo en la gestión y producción de energía, por lo que el aumento supone un avance concreto en la implementación práctica de estos modelos participativos.
El informe subraya que el 8,10 por ciento de los municipios españoles cuentan ya con esta figura. Este dato duplica el porcentaje de 2023 (4%) y evidencia su expansión territorial, al tiempo que refuerza su carácter social y comunitario.
En cuanto a los proyectos en funcionamiento, muestra que el 18% de las comunidades energéticas tienen una instalación de autoconsumo operativa siendo este el proyecto energético mayoritario, pero viendo cómo se está avanzando también en actividades de movilidad sostenible y de renovación energética de viviendas. A pesar de ello, es importante poner de relevancia que el aumento de autoconsumos colectivos en funcionamiento en España no lleva la misma celeridad que la implicación de la ciudadanía en la creación de las comunidades energéticas.
El Observatorio de Energía Común tiene como objetivo estudiar el avance de estas entidades que, más allá de la generación de energía, establecen nuevos modelos con un impacto social significativo. Por ello, el estudio profundiza en diversos modelos de comunidades energéticas y propone indicadores de impacto social enfocados en la equidad energética, la igualdad de género, la inclusión de colectivos vulnerables; el reto demográfico; los valores comunitarios y la capacitación de la comunidad.
Un modelo solidario y diverso
En este sentido, la pobreza energética continúa siendo una problemática prioritaria para estas comunidades, ya que el 20% de ellas atienden activamente esta situación o tienen previsto hacerlo, mostrando su compromiso por garantizar el derecho a la energía.
Como aspecto positivo, el documento destaca avances en la participación femenina en los órganos de gobierno de estas entidades. En 2024, el 40% de las comunidades energéticas cuentan con al menos un 50% de mujeres en sus órganos de dirección, frente al 25% registrado en 2023. Aunque estos datos reflejan una tendencia positiva hacia una mayor inclusión, aún persiste una participación limitada de las mujeres en puestos de liderazgo.
Las comunidades energéticas emergen como una figura innovadora dentro de la cadena de valor del ecosistema energético, destacándose por su sólido componente social que las diferencia de otros actores. Este crecimiento y el avance en puesta en marcha de proyectos de autoconsumo colectivo da cuenta del impulso de una transición energética participativa y local en España, consolidándose como un motor clave hacia un sistema más sostenible, comunitario y resiliente.
Puedes leer el informe completo aquí, y a continuación puedes ver datos relativos a Castilla y León.



