El pasado sábado 4 de junio, nuestra cooperativa celebró su VII asamblea anual ordinaria, el momento del año en el que ponemos en común el estado de la cooperativa. Formalmente esta asamblea se convoca para aprobar las cuentas del año anterior, que por otra parte ya revisamos y debatimos en la asamblea de marzo junto con la aprobación del presupuesto anual. Pero nuestra asamblea anual es también un momento de celebración, del encuentro de las personas que creemos en el impulso de la ciudadanía para transformar el modelo energético.

Además este año cumplimos siete años de vida. Es verdad que no es un número muy redondo, pero la celebración del quinto y sexto cumpleaños se nos aguó por la pandemia de la COVID 19 así que decidimos que el siete es un número tan bueno como cualquier otro para celebrar.

Un sábado por la mañana de un día de primeros de junio hace la temperatura adecuada para celebrar una asamblea en la calle. Por eso, aunque supone algo de más complicación logística la celebramos en el exterior, a las puertas de nuestras oficinas y entre los plataneros, pinos y alcornoques que habitan en los jardines que nos rodean. A medida que avanzaba la mañana y aumentaba la temperatura, las sillas de los asistentes se iban moviendo a lo largo de la plaza buscando la sombra de los árboles y la documentación de la asamblea se utilizaba por algunos como gorra improvisada ante un sol cargado de energía… y de calor a ratos asfixiante.

La asamblea tenía dos puntos sometidos a votación (aprobación de las cuentas anuales y la remuneración de las aportaciones al capital con las que se adquirió la central hidroeléctrica Valteína) que fueron aprobados por abrumadora mayoría y un tercero más abierto que dedicamos a charlar sobre distintas cuestiones que interesan a socios y socias y que nos sirvió para compartir estas inquietudes: las perspectivas que se avistan a medio plazo, las posibilidades de inversión en diferentes proyectos de futuro, el papel de nuestra cooperativa en el desarrollo de las Comunidades Energéticas Locales, etc.

Tras lo importante, pasamos a lo deseado: un ágape que compartimos entre los socios, las socias, el Equipo Técnico y el Consejo Rector donde pudimos degustar alguna de las delicias que elabora alguno de nuestros socios y una charla distendida entre las decenas y decenas de personas socias que se acercaron a nuestro evento. También pudimos disfrutar de uno de los momentos más esperados: el concierto, el conciertazo, del Trío Caracol; pese al calor y a la hora tan poco apropiada para un concierto de estas características, Juanma, Victor y Rodri -nuestro Rodri- nos deleitaron con esa mirada tan personal y rompedora de la copla. Fue el remate perfecto a una jornada en la que combinamos el encuentro informal con la revisión sosegada del estado de la cooperativa; una mezcla virtuosa que sirve para ir dando pasos en la consolidación de nuestro proyecto cooperativo.

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