El pasado 28 de abril sufrimos otro de esos acontecimientos históricos que tanto frecuenta nuestra actualidad últimamente: un apagón que dejó a toda la Península Ibérica sin electricidad durante casi doce horas. Una situación excepcional resuelta, aparentemente, sin excesivos daños, y de la que una semana después desconocemos aún la causa exacta.
No, no han sido las renovables
Si algo está claro a fecha de hoy es que las renovables no han sido ni por asomo las causantes de este apagón. Es probable que se deba a una serie de desconexiones sucesivas de varias plantas fotovoltaicas del suroeste español que ocasionaron una pérdida inesperada de potencia en la red eléctrica que, por seguridad, provocó que se fuera desconectando toda la generación en cascada. Sin embargo, no es el exceso de energías renovables (ha habido muchísimos días con más generación renovable que esa jornada del 28/04) ni la falta de producción de las nucleares (llevan varias semanas al mínimo porque no les interesa el precio tan bajo al que está la electricidad gracias a las renovables) las que están en el origen del problema: seguramente el apagón se haya debido a que han fallado los sistemas de control y de soporte de la red eléctrica ante una serie de problemas sucesivos e impredecibles.
Y las instalaciones de autoconsumo ¿para qué?
La mayoría de las instalaciones solares de autoconsumo también han dejado de funcionar durante el apagón, lo que ha hecho que muchas personas se hayan frustrado al ver que su inversión en energías renovables ha resultado inservible durante estos hechos excepcionales ¿Por qué?
El inversor es el equipo de las instalaciones solares encargado de transformar la energía solar en energía eléctrica. La mayoría de los que hay en el mercado, y los que recomendamos desde la cooperativa, son inversores conectados a la red eléctrica: esto es lo normal, ya que es lo que permite verter los excedentes de energía y poder así obtener un beneficio económico por la electricidad sobrante que no utilizamos. Estos inversores, para poder estar conectados a la red eléctrica con seguridad, cuentan con un sistema de protección anti-isla a fin de evitar precisamente esos vertidos en caso de ausencia de tensión en la red exterior, lo que podría dañar equipos eléctricos o poner en riesgo a los operarios que estén en ese momento reparando la red o llevando a cabo tareas de mantenimiento: esto no es un capricho, sino una obligación y así lo establece nuestra normativa eléctrica.
Una posible solución son los inversores híbridos, que están preparados para funcionar en modo “isla” (es decir, desconectados de la red eléctrica exterior) y que pueden ofrecer esa opción proporcionando el suministro eléctrico que producen las placas solares para la vivienda, a la vez que impiden la salida de electricidad a la red. El cambio a esta modalidad de instalaciones fotovoltaicas obligaría en muchos casos a realizar un cambio de inversor, así como a llevar a cabo alguna otra modificación en las protecciones, conexiones y sistemas de control. Si estás pensando en que es lo que necesitas, escríbenos para estudiar tu caso.
¿Y a quién reclamo?
Algunas personas han sufrido daños en sus equipos y electrodomésticos eléctricos por el apagón, por posibles sobretensiones que han ocasionado daños, o por pérdidas debidas a la falta de suministro eléctrico. Ante posibles reclamaciones, lo que recomendamos en primer lugar es acudir a vuestro seguro de hogar: contacta con tu empresa aseguradora y revisa que tu póliza contemple estos posibles daños.
La responsable de garantizar un suministro eléctrico de calidad en tu domicilio es la empresa distribuidora. Pero como todavía no sabemos el origen del apagón, desconocemos si es la responsable y si se puede reclamar ante ella, aunque si se demuestra que ha sido una circunstancia extraordinaria de fuerza mayor, las personas consumidoras afectadas no tendremos derecho a indemnización. De cualquiera de las maneras, desde Energética estamos atentas a ver cómo evolucionan los acontecimientos para asesorar a nuestros socios y socias en las posibles reclamaciones.
El sistema eléctrico que disfrutamos logra la increíble proeza de que la televisión se encienda cuando pulsamos una tecla o el microondas caliente en el momento que nos apetezca. Lo cotidiano de ese gesto oculta la complejísima organización de un sistema que tiene que casar cada segundo la demanda de las personas consumidoras con la oferta de las empresas de generación. El apagón del lunes pasado tiene que servir para que nos demos cuenta de lo extraordinariamente bien que funciona la red eléctrica el resto de las horas del año, pero también para reclamar que no vuelva a suceder algo parecido. Por eso, es importante que la voz de la ciudadanía organizada se escuche, y reclamar más regulación, más control social y más transparencia para que las personas podamos saber y controlar, a través de las administraciones, un servicio que es esencial y que no puede estar en manos de empresas con intereses exclusivamente económicos. Tenemos que unirnos para reclamar responsabilidades y asegurar que ese horizonte de un sistema energético 100% renovable sea seguro y que los sistemas de gestión de nuestra red eléctrica trabajan a fondo para conseguirlo.

