El pasado viernes, horas antes de certificar el fracaso de la COP25, se clausuró en Madrid la Cumbre Social por el Clima que arrancó el viernes 6 con una multitudinaria manifestación a la que asistió una delegación de nuestra cooperativa. EnergÉtica ha querido apoyar la Cumbre Social por el Clima adhiriéndose a su manifiesto, colaborando técnicamente en labores de comunicación y asistiendo a varios de sus eventos.

La Cumbre Social se ha consolidado como un espacio para conocer, de mano de sus protagonistas, los conflictos sociales y humanos que provoca un modelo energético depredador que hay que superar cuanto antes: los terribles proyectos mineros que asuelan Cáceres o Salamanca, por ejemplo, los nuevos aires que parece tomar el fracking en el sur de Bizkaia y que amenazan de nuevo el norte de Burgos o los proyectos de autopistas eléctricas que conectarían Francia con España para facilitar, además del enriquecimiento de algunos, la penetración de la energía nuclear francesa en nuestro país.

Más de 15.000 personas han pasado por la cumbre, y 300 organizaciones han participado en alguno de los muchísimos eventos programados; entre los que nuestra cooperativa también ha participado impartiendo el taller “Uso consciente de la tecnología de los «internetes». ¿Qué energía usa tu ordenador?” el jueves 12. Las asambleas diarias, algunas de las cuales han acogido a cientos de personas, han permitido tejer la red social y comunitaria entre organizaciones sociales de todo el mundo, redes de colaboración y apoyo que resultan imprescindibles para actuar contra la crisis climática, dada la inacción de los gobiernos.

Si algo hemos podido comprobar en esta Cumbre es que las perspectivas feminista, indigenista y campesina han atravesado todas las ponencias, las presentaciones y las mesas redondas, haciendo ver que la justicia climática es, ante todo, justicia social y que la emergencia a la que se enfrenta la humanidad apela no solo al movimiento ecologista sino también al sindical, al social o al cultural, a cualquier forma de organización social.El montaje de una Cumbre como la que se ha clausurado en Madrid el pasado viernes 13 de diciembre ha sido un ejemplo de buen hacer de las organizaciones sociales, que en un tiempo récord han logrado hacer llegar la voz de los pueblos del mundo ante la emergencia climática. Así lo recoge el comunicado final de la Cumbre:

Es nuestra capacidad de movilizarnos, organizarnos y entendernos lo que nos puede salvar de la emergencia ecológica y social que vivimos. Hemos aprendido las unas de las otras, hemos trazado lazos de solidaridad, nos hemos contagiado las ganas de luchar. Nos vamos mucho más fuertes de lo que llegamos”.

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