Desde hace unos meses, hemos incorporado un nuevo término al lenguaje de la transición energética: el de Comunidad Energética. Un concepto descrito en distintas directivas europeas (y aún pendiente de desarrollar en la legislación española) pero que viene a recoger un movimiento imparable: el de las personas que se agrupan y organizan para resolver sus necesidades energéticas.

Con los desorbitados precios que está alcanzando la electricidad, la urgencia de la emergencia climática y los nubarrones que se avistan para el abastecimiento energético del próximo invierno, las Comunidades Energéticas están floreciendo a nuestro alrededor como una de las formas de asegurar un suministro energético renovable y asequible pero, sobre todo, están sirviendo para canalizar las ganas de muchas personas, de pueblos, de barrios y de comunidades que quieren tomar el control de su abastecimiento energético.

Desde EnergÉtica estamos a tope con las Comunidades Energéticas, colaborando en promover instalaciones de autoconsumo fotovoltaico compartido que sirvan para cubrir las necesidades energéticas de un barrio, un pueblo o un grupo de personas. Son muchas las que se han acercado a nosotros y aunque nos hemos visto obligados a cerrar la entrada de nuevos proyectos de autoconsumo, intentamos en la medida de nuestras posibilidades dar respuesta a estos proyectos colectivos por su carácter disruptor del mercado eléctrico: son iniciativas promovidas por grupos de personas, de generación renovable, de cercanía y poniendo la energía en manos de la gente y no de las grandes empresas.

Tenemos ahora mismo un listado de cuarenta proyectos de estas características: desde el norte de León al sur de Salamanca; en pueblos de Burgos, Valladolid o Segovia, grupos de personas están organizándose para hacer instalaciones colectivas que generen su electricidad y ser ellas mismas quienes decidan sobre su abastecimiento eléctrico.

Se trata de proyectos autónomos, que tienen sus propias dinámicas de autoorganización y parten de una imbricación fuerte con la sociedad local que tiene que ser su protagonista. Son iniciativas que se acercan a EnergÉtica en busqueda de asesoría o de acompañamiento, dado que somos el proyecto energético cooperativo de referencia en su entorno, y aportamos distintas cosas, según el caso: conocimiento técnico en la fase de dimensionamiento, para definir el tamaño de la instalación que mejor se adapta a las necesidades de sus usuarios; en otros casos, apoyamos los procesos participativos y de toma de decisiones, colaborando en la redacción de estatutos, de acuerdos o contratos entre los comuneros para dejar clarificar las relaciones, responsabilidades y papeles de cada cual y asegurar que el espíritu cooperativista y de resolución colectiva de conflictos se mantenga. En otras ocasiones, nos piden colaboración en la fase de instalación o también en la de información previa, para explicar a los futuros comuneros energéticos, en qué consiste eso del autoconsumo compartido y cómo funciona, para asegurar que la toma de decisiones posterior se hace con pleno conocimiento del asunto.

En sucesivas noticias iremos contando las novedades de alguno de estos proyectos conforme vayan avanzando, porque compartir las soluciones por las que han optado en un pueblo puede dar pistas para resolver las dificultades de otro y afrontar desde la cooperación el reto de la transición energética. Pero… ¿y en las ciudades? ¿y las personas que no tienen un tejado en propiedad o que viven en comunidades de vecinos sin interés? En la siguiente noticia te contamos cómo estamos pensando este tipo de Comunidades Energéticas desde la cooperativa.

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